Me siento solo…

lasoledaddelcorredordefondo0me.jpgToda persona ha conocido la sensación de sentirse solo. En diversos momentos del ciclo vital, la soledad ha sido nuestra compañera, a veces deseada, a veces no. La soledad es parte de nuestra condición humana. Sin duda, hay momentos en que necesitamos estar solos, ya sea para pensar, para descansar, para reconectarnos con nosotros mismos, para ordenar ideas, para aclarar sentimientos, etc.Como decía Marco Aurelio, “En ninguna parte puede hallar el hombre un retiro tan apacible y tranquilo como en la intimidad de su alma”.Sin embargo, en estas líneas nos estaremos refiriendo a otro tipo de soledad, no tan deseada ni tan positiva y abordaremos algunas sugerencias para revertirla.La soledad no tiene que ver con la cantidad de gente que me rodea o no, sino con la calidad del vínculo emocional con otro/s. Entendemos por calidad la intensidad y la satisfacción en dichas relaciones interpersonales. A partir de aquí, podemos relacionar la soledad con dos fenómenos:· la experiencia de las pérdidas: cuando perdemos a otra persona que era importante para nosotros, sea por muerte o por otra circunstancia (mudanza, migración, enfermedad) y sentimos que se acabó un vínculo único e irrepetible.· La experiencia del desencuentro: cuando nos distanciamos de algún otro significativo ya sea por diferencias de opinión, incomprensión, discusiones, etc, sintiendo que se acabó una relación de contención.Tal vez la clave esté en entender que las relaciones no se terminan, sino que relaciones cambian. Y esto sucede porque somos seres humanos y porque evolucionamos, nos modificamos, crecemos, cambiamos. El vínculo con el otro no se pierde si aprendo a adecuarme a la nueva forma de vinculación. ¿Por qué es importante lograr esto?Para empezar, porque somos seres sociales. Según los estudios de Berkman y Syme, las tasas de mortalidad de quienes están en soledad son de 2 a 3 veces mayores que quienes permanecen conectados con su entorno. También porque las relaciones con otros nos convierten en personas más fuertes. Saber que contamos con otro, también que estamos disponibles para los demás, nos hace más sólidos. De éste término deriva justamente la palabra “solidaridad”. El estar con otros nos fortalece, el apoyo social hace a nuestra solidez.¿Qué hacer entonces si te sentís solo? ¿Cómo empezar a modificar esta situación? Algunas sugerencias prácticas:

1. Permanecer activo: involucrarse en actividades de orden social (trabajo en equipo, coro, club, iglesia, fiestas y eventos, cursos, escuela, reuniones barriales, etc)

2. Animarse a confiar: permitirse creer que el otro tiene algo bueno para brindarme, que si se acerca es porque desea establecer un vínculo. Echá fuera la desconfianza.

3. Dejar a un lado la hipersensibilidad: especialmente en lo que se refiere a la críticas. No estar vigilantes para ver si captamos un gesto o una palabra de rechazo, ni estar pendientes de cada reacción de los otros.

4. Desarrollar las habilidades sociales: preguntarse ¿en qué soy bueno, en qué me destaco? Y animarse a desplegar alguno de esos recursos internos.

5. Ser receptivo: el rechazo aleja las personas; pero la amabilidad, la simpatía, y la cordialidad (expresadas en actitudes como: aceptar una invitación, escuchar con atención el relato de otro, sonreir cuando nos saludan) crea lazos duraderos. Como afirma el proverbio bíblico: “El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo”

6. Verse positivamente: la perspectiva negativa de nosotros mismos sólo favorece que nos encerremos más y más en la soledad. Cuando aprendemos a valorarnos, a conocer nuestras destrezas y a amigarnos con nuestras limitaciones, estamos en condiciones de mayor apertura para las relaciones sociales.Si sentís que en este tiempo, la soledad es tu compañera más frecuente, no dejes de animarte a poner en marcha estas sugerencias. Recordá lo que afirma el libro de Eclesiastés en el capítulo 4, versículos 9, 10, 12:

“Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quién lo levante! Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir”

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