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Me siento solo…

lasoledaddelcorredordefondo0me.jpgToda persona ha conocido la sensación de sentirse solo. En diversos momentos del ciclo vital, la soledad ha sido nuestra compañera, a veces deseada, a veces no. La soledad es parte de nuestra condición humana. Sin duda, hay momentos en que necesitamos estar solos, ya sea para pensar, para descansar, para reconectarnos con nosotros mismos, para ordenar ideas, para aclarar sentimientos, etc.Como decía Marco Aurelio, “En ninguna parte puede hallar el hombre un retiro tan apacible y tranquilo como en la intimidad de su alma”.Sin embargo, en estas líneas nos estaremos refiriendo a otro tipo de soledad, no tan deseada ni tan positiva y abordaremos algunas sugerencias para revertirla.La soledad no tiene que ver con la cantidad de gente que me rodea o no, sino con la calidad del vínculo emocional con otro/s. Entendemos por calidad la intensidad y la satisfacción en dichas relaciones interpersonales. A partir de aquí, podemos relacionar la soledad con dos fenómenos:· la experiencia de las pérdidas: cuando perdemos a otra persona que era importante para nosotros, sea por muerte o por otra circunstancia (mudanza, migración, enfermedad) y sentimos que se acabó un vínculo único e irrepetible.· La experiencia del desencuentro: cuando nos distanciamos de algún otro significativo ya sea por diferencias de opinión, incomprensión, discusiones, etc, sintiendo que se acabó una relación de contención.Tal vez la clave esté en entender que las relaciones no se terminan, sino que relaciones cambian. Y esto sucede porque somos seres humanos y porque evolucionamos, nos modificamos, crecemos, cambiamos. El vínculo con el otro no se pierde si aprendo a adecuarme a la nueva forma de vinculación. ¿Por qué es importante lograr esto?Para empezar, porque somos seres sociales. Según los estudios de Berkman y Syme, las tasas de mortalidad de quienes están en soledad son de 2 a 3 veces mayores que quienes permanecen conectados con su entorno. También porque las relaciones con otros nos convierten en personas más fuertes. Saber que contamos con otro, también que estamos disponibles para los demás, nos hace más sólidos. De éste término deriva justamente la palabra “solidaridad”. El estar con otros nos fortalece, el apoyo social hace a nuestra solidez.¿Qué hacer entonces si te sentís solo? ¿Cómo empezar a modificar esta situación? Algunas sugerencias prácticas:

1. Permanecer activo: involucrarse en actividades de orden social (trabajo en equipo, coro, club, iglesia, fiestas y eventos, cursos, escuela, reuniones barriales, etc)

2. Animarse a confiar: permitirse creer que el otro tiene algo bueno para brindarme, que si se acerca es porque desea establecer un vínculo. Echá fuera la desconfianza.

3. Dejar a un lado la hipersensibilidad: especialmente en lo que se refiere a la críticas. No estar vigilantes para ver si captamos un gesto o una palabra de rechazo, ni estar pendientes de cada reacción de los otros.

4. Desarrollar las habilidades sociales: preguntarse ¿en qué soy bueno, en qué me destaco? Y animarse a desplegar alguno de esos recursos internos.

5. Ser receptivo: el rechazo aleja las personas; pero la amabilidad, la simpatía, y la cordialidad (expresadas en actitudes como: aceptar una invitación, escuchar con atención el relato de otro, sonreir cuando nos saludan) crea lazos duraderos. Como afirma el proverbio bíblico: “El hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo”

6. Verse positivamente: la perspectiva negativa de nosotros mismos sólo favorece que nos encerremos más y más en la soledad. Cuando aprendemos a valorarnos, a conocer nuestras destrezas y a amigarnos con nuestras limitaciones, estamos en condiciones de mayor apertura para las relaciones sociales.Si sentís que en este tiempo, la soledad es tu compañera más frecuente, no dejes de animarte a poner en marcha estas sugerencias. Recordá lo que afirma el libro de Eclesiastés en el capítulo 4, versículos 9, 10, 12:

“Más valen dos que uno, pues mayor provecho obtienen de su trabajo. Y si uno de ellos cae, el otro lo levanta. ¡Pero ay del que cae estando solo, pues no habrá quién lo levante! Uno solo puede ser vencido, pero dos podrán resistir”

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Amar es una actitud interior


Muchas personas creen que es fácil amar y que solo necesitan encontrar a alguien quien amar. Peor aún, piensan que el problema está afuera y que lo que necesitan, es hallar a alguien que los ame.

El amor, siendo algo tan importante, pensamos que hay que dejarlo a la deriva, que ya se aparecerá el hombre o la mujer de mi vida.

Lo curioso, es que no operamos de la misma forma en otros ámbitos.

Por ejemplo, si quieres ser el mejor estudiante de tu clase, sabes que no lo dejas a la deriva. Cuestionas, investigas y pruebas formas de estudio para aprender y ser el mejor.

Si quieres ser el mejor bailarín de salsa, tienes que experimentar, equivocarte muchas veces y quedarte con tus mejores pasos.

Y en el amor, que es la meta que muchos anhelamos, creemos que solo debemos acostarnos en la hamaca y mecernos. El amor llegará solito.

Pensar que solo necesito una persona por la que sienta amor, equivale a pensar que voy a ser un magnífico guitarrista sin estudiar los principios básicos para tocarla, y que solo necesito la mejor guitarra. Y cuando la tenga…. ¡voy a tocar la quinta sinfonía de Beethoven!

Ilógico ¿verdad?

En el amor, primero tienes que comprender los principios básicos y la naturaleza humana.

¿Por donde empiezo Edgar? Debes empezar por ti. Muchas veces juzgas a tus candidatos o parejas, por lo que has observado en tu familia. Por ejemplo, piensas que si tu papá trata mal a tu mamá, es así en todas las relaciones. Y por eso dices que el matrimonio no es para ti. Si tu tía Juana te dice “Mira mi niña, los hombres solo lo que quieren es acostarse contigo” vas a ir con esa etiqueta y con esos lentes vas a ver a todos los hombres.

“Mira hijo, las mujeres son interesadas, con dinero ¡hasta baila el perro!” y como hombre, piensas que las mujeres solo piensan en tu billetera. Si tienes una baja autoestima, producto de la falta de atención de tus padres desde la niñez, vas a ir a una relación con la etiqueta de que no mereces ser amada, inconscientemente te saboteas, y cuando un hombre te trata bien, piensas que tiene muy mal gusto por haberte elegido ¡y lo acabas dejando! Eres hija de la mala vida, no cabe duda…

También, la falta de autoestima, hace que no desees pelear con tu pareja “para que vea que soy un amor” lo que no sabes, es que al no platicar acerca de las diferencias, estas se van acumulando en un “costalito” invisible que llevas a tus espaldas y ocurre que un solo problema menor, hace que ya no soportes la carga, le arrojas el costal a la cara ¡y le lees la lista de navidad!

Tu pareja se quedará sorprendida por el pequeño problema por el que te enojas. No es el pequeño problema. Es el cúmulo de todos, y que con uno más ya no aguantaste.

Pero también puede ocurrir que tengas tu costalito, y que tu pareja ni siquiera te de la oportunidad de arrojárselo. Se va de tu vida antes ¿por qué? Te guste o no, los problemas son la sal de la vida. Si no hay diferencias y diálogo, tu pareja se aburre, no encuentra ninguna emoción en ti, ya que a todo dices “si” y se va ¡pero si yo le aguantaba todo! me vas a decir. No debiste hacerlo. Tu pareja te hubiera agradecido más que le dijeras lo que no te gustaba de la relación, para que trabajaran juntos en ella.

Por eso, debes ir al encuentro del amor con total apertura ante la vida. Debes liberarte de las cadenas de las experiencias del ayer. Porque si juzgas con los lentes del pasado a tus parejas, no te permitirán apreciar la gran oportunidad que tienes en estos momentos ante ti.

Dicen que, de vez en cuando, pasa un centímetro cúbico de la suerte delante de nosotros. Que debemos estar alerta para que, cuando este aparezca justo delante de nuestros ojos, atraparlo y no dejarlo ir.

Alguna persona decía que no ha vivido 25 años, sino que ha vivido el mismo día durante 25 años.

Y tú ¿Has vivido 10 relaciones diferentes o la misma relación 10 veces? Porque si repites una y otra vez las mismas experiencias, significa que hay algo en ti que tienes que liberar. Significa que juzgas a las personas con tus experiencias del ayer. Ábrete a la posibilidad, desde el fondo de tu corazón, de que esa persona puede ser diferente. Y conócela. No trates de ver características de otras parejas en ella.

Por ejemplo, tuve una novia que quise mucho. Pero tuvo muchas parejas antes de mí y me veía a la luz de sus experiencias del ayer. En cierta ocasión le di un regalo, porque tenía ganas. Y me dijo “me da la impresión de que eres como mi ex novio Jorge, él me quería comprar con obsequios” ¿¿?? Fue la cara que puse. Yo siempre he querido que una mujer me aprecie por lo que soy. No comprarla con regalos, porque no sería un amor sincero. Tampoco, por mi dinero.

Me quedaba claro que me veía con los lentes de sus experiencias pasadas. No se había ocupado en conocer al verdadero Edgar.

El colofón llegó cuando, semanas antes de terminar, me dijo “mi ex novio Alberto me dijo que por él no había problema, que aunque tuviera novio (yo) podíamos seguirnos viendo, tener intimidad…” Bueno, yo asumí que había “rechazado” esa proposición indecorosa y que por eso me lo estaba compartiendo.

Aunque ahora me queda la duda de si la rechazó. Cuando terminamos ¿Qué crees? Me dijo “te propongo que nos veamos cuando tengamos ganas” lo que para mi traducido era “quiero verte cuando tenga ganas”, pero cuando siguió hablando… ¡me quedé estupefacto! ¡me estaba haciendo exactamente la misma proposición indecorosa que su ex novio Alberto le había hecho a ella!
Guardé silencio. No respondí nada. “Bueno, si tu quieres…”. Seguí sin responder nada. Estaba decepcionado. Comprendí que ella nunca me había conocido como soy. Estaba tan ocupada en sus problemas y sus deseos egoístas, que nunca me conoció. Si lo hubiera hecho sabría de antemano que esa proposición indecorosa me era inaceptable. Mi novia lo tiene todo. Mi amiga… solo mi amistad.

Obviamente rechacé su oferta.

Moraleja: tienes que cambiar desde el fondo de tu ser. Dejar de juzgar a tus parejas o candidatos por características físicas del hombre ideal, que son más producto de la mercadotecnia que de la realidad. Deja de ver experiencias del pasado en tu relación de hoy. Una persona puede tocar tu alma y no tiene nada que ver con tu tipo de hombre o mujer ideal. Tampoco, con las malas experiencias del ayer.

Tiene que ver con la sintonía de dos almas que se encuentran y se reconocen. El cuerpo es solo un vehículo. Y cuando limpies tu alma de bloqueos, verás la vida como es y a tus parejas como son. Verás a las claras sus defectos y sentirás amor por ellas.

Comprensión e interés sincero por la vida de tu pareja, es esencial para experimentar el amor verdadero.

Si dominas este arte, serás como un guitarrista que no importa la guitarra que tenga entre sus manos ¡hará salir de ella melodías de ángeles!

Muchas de nuestras parejas que rechazamos por razones superficiales, fueron aceptadas y son felices con otras personas que las ayudaron a superar sus miedos y sacaron música de ellas. No sabías que el problema era tu falta de habilidad para extraer las mejores melodías de su corazón.

Ya lo sabes. De ahora en adelante, quítate los lentes oscuros, libérate de las cadenas del pasado ¡y extrae las mejores canciones del corazón de tu pareja!

Colaboración de Edgar Martínez
México

LEY No. 1

NO ECLIPSAR a NUESTROS SUPERIORES

Hay que hacer que los que están por encima de uno se sientan lo suficientemente superiores. Aunque uno tenga deseos de complacerles o impresionarles, no hay que pasarse al demostrar las habilidades propias porque provocan el efecto contrario -inspirar miedo e inseguridad-. Si conseguimos que nuestros jefes parezcan más brillantes de lo que son, llegaremos a las cimas del poder.

LEY No. 3

OCULTAR las INTENCIONES

No debemos revelar nunca el objetivo detrás de nuestras acciones para mantener a la gente desconcertada y desinformada. Si no tienen ni idea de cuáles son nuestras intenciones, no pueden preparar una defensa. Hay que llevarles lo bastante lejos por el camino equivocado, envolverlos en humo, y para cuando se den cuenta de lo que nos proponemos será demasiado tarde.

LEY No. 4

DECIR MENOS de lo NECESARIO

Si se intenta impresionar a la gente con palabras, cuanto más se dice, más ordinario se parece y menos se controla la situación. Incluso si se está diciendo algo banal, parecerá original si se expresa de una forma vaga, abierta y con aspecto de esfinge. La gente poderosa impresiona e intimida diciendo poco. Cuanto más se dice, más posibilidades hay de soltar una tontería.

LEY No. 5

DEFENDER la REPUTACIÓN con la VIDA (MUCHAS COSAS DEPENDEN de ELLA)

La reputación es la piedra angular del poder. Sólo a través de la reputación se puede intimidar y ganar; una vez que se pierde, sin embargo, uno se vuelve vulnerable y blanco de ataques por todos los lados. La reputación debe ser algo inexpugnable. Siempre hay que estar alerta ante la posibilidad de un ataque, para defenderse antes de que ocurra. Mientras, hay que saber destruir al enemigo minando su propia reputación. Luego hay que tomar distancia y dejar que la opinión pública les lleve a la horca.

LEY No. 6

LLAMAR la ATENCIÓN a TODA COSTA

Todo se juzga por la apariencia; lo que no se ve no tiene valor. Por lo tanto, no es bueno perderse entre la muchedumbre ni quedar en el olvido. Hay que destacar. Llamar la atención a toda costa. Hay que convertirse en un imán que atrae la atención porque parece más grande, más colorido, más misterioso que las masas tímidas y blandas.

LEY No. 9

GANAR a TRAVÉS de la ACCIÓN, NUNCA de la DISCUSIÓN.

Cualquier triunfo momentáneo obtenido por una discusión no es más que una victoria pírrica: el resentimiento y la animadversión que se crean son más fuertes y duraderas que cualquier cambio momentáneo de parecer. Tiene mucho más poder hacer que los demás cambien de opinión a través de las acciones, sin decir una palabra. Hay que demostrar, no explicar, de la misma manera. Si se engaña o se manipula a determinadas personas, pasarán el resto de su vida buscando venganza. Son lobos vestidos con la piel de oveja. Por lo tanto, es necesario elegir bien las víctimas y los oponentes: nunca se debe ofender o engañar a la persona equivocada.

LEY No. 10

EVITE A LOS PERDEDORES Y LOS DESDICHADOS.

La desdicha de los demás puede conducirlo a la muerte: los estados de ánimo son tan contagiosos y tóxicos como una enfermedad infecciosa. A menudo, los perdedores son los artífices de su propia desgracia y terminan por transmitirla a quien quiere ayudarlos. Evítelos y, en cambio, frecuente a individuos ganadores y felices.

LEY No. 11

HAGA QUE LA GENTE DEPENDA DE USTED.

Para mantener su independencia, es indispensable que los demás lo necesiten. Cuando más confíen y dependan de usted, tanta más libertad tendrá. Haga que la gente dependa de usted para lograr su felicidad y prosperidad, y no tendrá nada que temer.

“Haga que la gente dependa de usted. Ganará más con tal dependencia que con la cortesía. Quien ha saciado su sed de inmediato le vuelve la espalda a la fuente, pues ya no la necesita. Cuando la dependencia desaparece, también desaparece toda educación y después el respeto. La primera lección que la experiencia debería enseñarnos es la de mantener la esperanza viva pero nunca satisfecha, de modo que hasta un amo soberano nos necesite siempre.” (Baltasar Gracián, 1601-1658)

Una advertencia: no piense que, por depender de usted, su jefe lo querrá. Por el contrario, lo más probable es que lo odie y le tema. Pero, como dijo Maquiavelo, es mejor ser temido que amado. El temor es algo que se puede controlar, mientras que el amor es incontrolable. Depender de una emoción tan sutil y cambiante como el amor o la amistad sólo le generará inseguridad. Más vale que la gente dependa de usted por temor a las consecuencias de perderlo, que por el placer de su compañía.

LEY No. 12

TILICE LA FRANQUEZA Y LA GENEROSIDAD EN FORMA SELECTIVA.

Un gesto sincero y honesto compensará docenas de actitudes dictadas por la hipocresía y la falsedad. El gesto de franca y honesta generosidad hace bajar la guardia aun al individuo más desconfiado.

LEY No. 13

CUANDO PIDA AYUDA, NO APELE A LA COMPASIÓN O A LA GRATITUD DE LA GENTE, SINO A SU PROPIO INTERÉS.

Si necesita recurrir a la ayuda de un aliado, no se moleste en recordarle el apoyo que usted le dio en el pasado, o sus buenas acciones. Lo pasado se ignora o se olvida. Si, en cambio, al formular su pedido de colaboración usted muestra elementos que beneficiarán a la otra persona y hace gran hincapié en ellos, responderá con entusiasmo a su solicitud, al detectar el beneficio que podrá obtener.

LEY No. 15

ELIMINE POR COMPLETO A SU ENEMIGO.

Empezando por Moisés, todos los grandes líderes de la historia sabían que era necesario aplastar por completo al enemigo al que temían. Si se deja encendida una sola brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el riesgo de que vuelva a desencadenarse un incendio. Se ha perdido más por una aniquilación a medias que por una exterminación total: el enemigo se recuperará y buscará venganza. Destrúyalo por completo.

“Debe notarse, pues, que a los hombres hay que halagarlos, o de lo contrario aniquilarlos; se vengarán por pequeñas injurias pero no podrán hacerlo por las grandes; la herida que inflijamos a un hombre debe ser, pues, tan grande que no tengamos necesidad de temer su venganza.” (Nicolás Maquiavelo, 1469-1527)

LEY No. 16

UTILICE LA AUSENCIA PARA INCREMENTAR EL PODER.

Demasiada oferta reduce el precio: cuanto más lo vean y oigan, tanto menos necesario lo considerarán los demás. Si ya ha afirmado su posición dentro de un grupo determinado, un alejamiento temporal hará que hablen más de usted, e incluso que lo admiren. Deberá aprender cuándo alejarse. Recuerde que la escasez de un recurso incrementa su valor.


Todo en el mundo depende de la ausencia y de la presencia. Una presencia fuerte llamará la atención sobre usted, dado que brillará más que quienes lo rodean. Pero, inevitablemente, se llega a un punto en que el exceso de presencia produce el efecto contrario: cuanto más usted sea visto y más se hable de usted, tanto más se irá degradando su valor. Usted se convierte en costumbre. Por más que procure ser diferente, sutilmente y sin saber por qué, la gente empezará a respetarlo cada vez menos. Tiene que aprender a retirarse en el momento adecuado, antes de que los demás lo aparten.

Esta ley sólo es aplicable cuando se ha alcanzado un cierto nivel de poder. La necesidad de retirarse sólo aparece después de que usted haya establecido su presencia. Si usted se va demasiado pronto, es decir, antes de haber obtenido la cuota necesaria de poder y respeto, simplemente será olvidado.

Nunca se debe salir de escena en tiempos de conmociones y turbulencias, pues la ausencia puede simbolizar y provocar una pérdida de poder. Tentar a los enemigos para que se alejen de la corte en el momento crítico es una estrategia grandiosa

LEY No. 17

MANEJE EL ARTE DE LO IMPREDECIBLE.

El ser humano es hijo del hábito y tiene una necesidad insaciable de sentirse familiarizado con las actitudes de quienes lo rodean. Si usted se muestra predecible, confiere a los demás la sensación de tener cierto control sobre usted. Invierta los papeles: muéstrese deliberadamente impredecible. Las actitudes que en apariencia carecen de coherencia o propósito desconcertarán a los demás, que se agotarán tratando de explicarse sus movimientos y acciones.

Una advertencia: A veces la impredecibilidad puede volverse contra usted, sobre todo si se encuentra en una posición de subordinado. En ciertas ocasiones es mejor dejar que la gente que lo rodea se sienta cómoda y segura, antes que movilizarla y desconcertarla. Demasiada impredecibilidad puede considerarse una señal de indecisión o –algo mucho más grave– un problema psíquico. Los esquemas son un arma poderosa y pueden aterrar a la gente si se los rompe. Ese tipo de poder deberá utilizarse con mucha prudencia.

LEY No. 18

NO SE AÍSLE

El mundo es un sitio peligroso y los enemigos acechan por doquier; todos necesitan protegerse. Una fortaleza se presenta como la alternativa más segura. Pero el aislamiento lo expone más de lo que lo protege de los peligros que lo rodean, ya que lo aísla de información valiosa y lo destaca como un blanco fácil para los demás. Es mucho más seguro circular, mezclarse entre la gente y buscar aliados. La multitud lo protege de sus enemigos.

Como recurso temporal, el aislamiento pude ayudar a obtener cierta perspectiva. Muchos pensadores serios han comenzado su obra en prisión, donde no hay nada que hacer, salvo pensar.

LEY No. 19

ELIJA A SUS ENEMIGOS.

En el mundo hay muchas clases de personas diferentes, y usted no puede suponer que todos reaccionarán de la misma manera frente a su conducta. Hay ciertas personas que, si se sienten manipuladas o engañadas por usted, pasarán el resto de su vida procurando vengarse. Serán, desde el momento de la ofensa, lobos con piel de cordero. Elija con cuidado a sus contrincantes y nunca convierta en enemigo a la persona equivocada.

La habilidad de evaluar a la gente y saber con quién se está tratando es una de las artes más importantes en el proceso de alcanzar y conservar el poder. Nunca suponga que la persona con la que está tratando es más débil o menos importante que usted. Nunca confíe en las apariencias. Alguien que hoy parece una persona carente de importancia y medios mañana puede llegar a poseer gran poder e influencia.

Un insulto es algo muy difícil de olvidar. No se gana nada con insultar a alguien sin necesidad. Tráguese su impulso de ofender, aunque la otra persona parezca débil e inofensiva. La satisfacción que la ofensa le dará es muy poca comparada con el riesgo de que algún día el otro se halle en una posición desde la cual podría hacerle mucho daño.

Convénzase de que no hay persona tan insignificante que no pueda tener, en un momento u otro, el poder de resultarle de utilidad; lo cual por cierto no hará si usted le ha mostrado su desprecio. Los errores suelen perdonarse, pero el desprecio nunca. Nuestro orgullo lo recuerda para siempre. (Lord Chesterfield, 1694-1773)

LEY N o. 20

NO COMPROMETERSE con NADIE. (Ser imparcial)

Es idiota el que se apresura a tomar partido. No se debe estar a favor de otra causa que no sea la propia. Si se mantiene la independencia, se llegará a mandar sobre los demás -poniendo a unos en contra de los otros-, haciéndoles ir tras ese poder.

LEY No. 21

HACERSE el INGENUO para COGER a un INGENUO, PARECER MÁS TONTO que la VÍCTIMA.

A nadie le gusta sentirse más tonto que el de al lado. El truco, por lo tanto, es hacer que las víctimas se sientan inteligentes -y no sólo eso, sino más inteligentes que nosotros-. Una vez que estén convencidas de ésto, no sospecharán que tenemos motivos ocultos.

(NO LO HABIA PENSADO….)

 

LEY No. 22

UTILIZAR la TÁCTICA de la RENDICIÓN:

CONVERTIR la DEBILIDAD en PODER.

Cuando se está en la posición más débil, nunca se debe luchar por el honor; hay que capitular. La rendición da tiempo para recuperarse, tiempo para atormentar e irritar al vencedor, tiempo para esperar a que su poder decaiga. No hay que darle la satisfacción de luchar y vencer: Es mejor rendirse primero. Ofrecer la otra mejilla enfurece y desestabiliza al enemigo. Hay que convertir la rendición en un instrumento de poder.

(hay que tener paciencia)

LEY No. 23

CONCENTRAR la FUERZA

Hay que conservar la fuerza y la energía a base de concentrarlas en su punto más fuerte. Se gana más encontrando una mina rica y escavando más profundo, que pasando de una mina vacía a otra: la intensidad siempre vence a la extensión. Cuando buscamos fuentes de poder para elevarnos, tenemos que encontrar un patrón, la vaca gorda que nos dará leche durante mucho tiempo.

(Hay que concentrarse en una sola cosa, hacer bien algo)

LEY No. 25

CREARSE una NUEVA IMAGEN

No hay que aceptar los papeles que la sociedad impone. Hay que forjar una nueva identidad, que exija la atención y que nunca aburra a la audiencia. Hay que ser dueño de la propia imagen en lugar de dejar que otros la definan para uno. Incorporar recursos dramáticos en los gestos y las acciones públicas realza el propio poder y hace que su carácter tenga una extraordinaria amplitud.

(Ser autentico)

LEY No. 32

JUGAR con las FANTASÍAS de la GENTE.

La verdad se evita a menudo porque resulta fea y desagradable. Nunca hay que apelar a la verdad y a la realidad a menos que uno se esté preparando para enfrentarse con la cólera que arranca del desencanto. La vida es tan dura y desconsoladora que aquellos que son capaces de crear romanticismo o provocar la fantasía son como un oasis en el desierto: todo el mundo acude a ellos. Da mucho poder aprovecharse de las fantasías de las masas.

LEY No. 33

DESCUBRIR el TALÓN de AQUILES de CADA PERSONA

Todos tenemos una debilidad, un punto débil en el muro del castillo. Esa debilidad suele ser una inseguridad, una emoción o una necesidad incontrolable; o puede ser también un pequeño placer secreto. De cualquier forma, una vez que se encuentra, es un punto débil que se puede explotar en beneficio propio.

LEY No. 35

DOMINAR el ARTE de CALCULAR el TIEMPO

No hay que dar nunca la impresión de actuar apresuradamente -denota una falta de control sobre uno mismo y sobre el tiempo-. Siempre hay que dar la sensación de que se es paciente, como si se supiera que todo se conseguirá con el tiempo. Hay que convertirse en un detective del momento justo; descubrir el espíritu de los tiempos, las tendencias que nos conducirán al poder. Hay que aprender a mantenerse al margen cuando la hora todavía no ha llegado y golpear con fiereza cuando es el momento.

LEY No. 38

PENSAR como se QUIERA, PERO COMPORTARSE como los DEMÁS

Si hacemos un espectáculo por ir en contra de los tiempos, y nos pavoneamos de nuestras ideas poco convencionales y nuestras costumbres poco ortodoxas, los demás pensarán que queremos llamar la atención y que les estamos despreciando. Encontrarán una manera de castigarnos por hacerles que se sientan inferiores. Resulta mucho más seguro fundirse con la corriente general y nutrirse de ella. Sólo debemos compartir la originalidad con amigos tolerantes y con aquellos con los que estamos seguros de que apreciarán nuestro carácter único.

LEY No. 40

DESDEÑAR la COMIDA GRATUITA

Lo que se ofrece gratis es peligroso -normalmente implica o un truco o una obligación oculta-. Merece la pena pagar aquello que realmente tiene valor. Pagando lo que corresponde se libra uno de la gratitud, la culpa y el fraude. A menudo también resulta inteligente pagar el precio sin rebajas: no existen los atajos maravillosos. Hay que ser pródigo con el dinero y mantenerlo en circulación, porque la generosidad es un signo del poder y un imán para atraerlo.

LEY No. 43

MANIPULAR los CORAZONES y las MENTES de los DEMÁS

La coacción provoca reacciones que acaban volviéndose contra nosotros. Debemos seducir a los demás para que deseen seguirnos. Una persona seducida se transforma en un peón leal. Y la manera de seducir a alguien es influir en su psicología y en sus debilidades. Tenemos que suavizar a nuestro contrario a base de manejar sus emociones, de jugar con lo que consideran más valioso y con lo que temen. Si ignoramos el alma y la mente de los demás acabarán odiándonos.

LEY No. 44

DESARMAR y ENFURECER a los DEMÁS REFLEJANDO sus ACTITUDES.

El espejo refleja la realidad, pero también es la herramienta perfecta para el engaño: cuando reflejamos el comportamiento del enemigo, actuando igual que él, no logra entender nuestra estrategia. El reflejo les ridiculiza y les humilla, haciendo que reaccionen de forma excesiva. Si les ponemos un espejo delante de la mente, les seducimos con la ilusión de que compartimos sus valores; si lo ponemos ante sus acciones, les damos una lección. Pocos pueden resistirse al poder del reflejo.

(Actuar como el mismo hace ver el comportamiento)

 

LEY No. 46

NUNCA PARECER DEMASIADO PERFECTO

Parecer mejor que los demás siempre resulta peligroso, pero lo más expuesto de todo es aparentar no tener ningún defecto o debilidad. La envidia provoca enemigos silenciosos. Es inteligente mostrar los defectos en alguna ocasión y reconocer vicios inofensivos, para desviar la envidia y parecer más humano y asequible. Sólo los dioses y los muertos pueden parecer perfectos con total impunidad.

LEY No. 47

NO SOBREPASAR la META QUE UNO SE HA MARCADO;

en la VICTORIA, SABER CUANDO PARAR

El momento de la victoria es a menudo el momento de mayor peligro. En el ardor de la victoria la arrogancia y el exceso de confianza pueden empujarle a uno más allá de la meta que se había marcada; y al ir demasiado lejos se crean más enemigos que los que se derrotan. No hay que permitir que el éxito se le suba a uno a la cabeza. No existen sustitutos para la estrategia y la planificación cuidadosa. Debemos marcarnos una meta, y cuando la alcancemos, detenernos.